Menu

La Iglesia Impaciente

“Finalmente, para mí está la corona de justicia, que el Señor, el justo Juez, me dará en ese día, y no solo a mí, sino también a todos los que han amado su aparición.” – 2 Timoteo 4:8 NKJV

Cuando la Iglesia olvide que es una Novia, puede esforzarse por convertirse en Reina.

Ya no consolada por la esperanza premilenial del regreso de su Prometido, su devoción se desvía con un atractivo ajeno, su imaginación soñando ahora con un Reino. Cuando el anhelo da paso a la ambición, cambia sus ropas lavadas de sangre por túnicas marcadas con insignias del reino y deposita la carta del Cielo para asumir un mandato diferente—uno no sacado del corazón de Dios, sino de la sabiduría de esta época.

Amado, no olvidemos quiénes somos. Nuestra fuerza no está en el dominio, sino en la devoción. Nuestra corona—no autoproclamada, sino entregada cuando Jesús regrese. Recuerda que el Reino se hereda y funciona de dentro hacia fuera, no de fuera hacia dentro. Por tanto, permanece como la Novia: vigilando, esperando y preparada—vestida, no con la insignia de la conquista, sino con la justicia de Cristo. Porque es de este lugar de intimidad, no de ambición, de donde surge la verdadera autoridad.

#comeoutofbabylon #brideofchrist #wordfortoday

Apocalipsis 18:7, 1 Corintios 4:8, 1 Corintios 15:50, Tito 2:13, Juan 18:36, 2 Timoteo 4:8