Quienes esperan en mí no se decepcionarán
¡El mundo se ha vuelto un lugar tan ruidoso! Nos demos cuenta o no, vivimos nuestra vida constantemente bombardeados con la agenda o la narrativa de otra persona. Desde las vallas publicitarias al borde de la carretera, hasta las ventanas emergentes en nuestras pantallas de medios, desde las plataformas de noticias hasta la retransmisión política, incluso desde el púlpito virtual hasta las plataformas cristianas generalizadas.
No es de extrañar que a veces nos sintamos abrumados, confundidos y simplemente exhaustos. La oscuridad impregna el mundo en el que vivimos, y es fácil encontrarnos arrastrados por una narrativa con la que sentimos la presión de estar de acuerdo, aunque en el fondo sentimos la inquietud en nuestro espíritu. Si tan solo alguien hablara con franqueza, si hubiera una promesa a la que pudiéramos aferrarnos. ¿Hay alguien que simplemente nos diga la verdad, cuya palabra es inquebrantable y que no puede mentir?
Solo hay Uno que encaja en esa descripción, y la Biblia dice que “Dios quiso dejar muy clara la naturaleza inmutable de su propósito”. Si buscas, encontrarás, porque Dios no ha ocultado Su propósito, solo accesible para los pocos “élite”, sino que lo ha dejado muy claro. Además, esta promesa de propósito, que expresa la intencionalidad de Dios hacia nosotros, es para nuestro gran estímulo, para que por ella podamos huir y aferrarnos a la esperanza que tenemos delante.
Es esta esperanza la que se nos ofrece hoy, y si la aferramos y la aferramos con fuerza, esta esperanza nos servirá bien como ancla a nuestro alma. Ya no se deja llevar por la narrativa del mundo, ni por la del político o los medios de comunicación, sino anclados en la roca que es inquebrantable, inmutable e irrompible. Pon tu esperanza en el Propósito Eterno de Dios hoy, nunca la dejes ir, nunca dejes que se desvíe de tu mente o corazón. Dios que ha prometido es fiel. En el ajuste de cuentas final, será Su Palabra y Su promesa a ti lo que te llevará a casa sano y salvo. Selah