
“No te dejes vencer por el mal, sino vencer el mal con el bien”
Está claro que, sin duda, estamos viviendo tiempos sin precedentes. Han estado estallando disturbios en todo el mundo, incluso aquí en el Reino Unido. Los poderes de la oscuridad no querrían nada más que que el mundo estuviera envuelto en un velo oscuro desde el que puedan remover la anarquía. Como dice Pablo, el enemigo busca cegar la mente de los incrédulos para que no puedan ver la luz del evangelio (2 Corintios 4:4).
Dios nos llama a responder. Una respuesta que trae un gran avance. El enemigo puede pensar que tiene la ventaja, pero no llegará a nada. Como Zerah, que al nacer extendió la mano primero solo para retirarla rápidamente cuando Pérez estaba rompiendo el paso. Llamemos a una generación Pérez a avanzar, levantándose contra el levantamiento. Que prevalezca la bondad que venca al mal. Que brille la luz de Cristo, y que el rugido del León de Judá provoque arrepentimiento.
Queridos amigos, Dios no nos llama a reaccionar, sino a responder. ¿Cómo? Humillándonos ante Él y orando. Las Escrituras nos recuerdan repetidamente que Dios escucha los clamores de Su pueblo cuando lo hacen.
“Porque tu corazón respondió y te humillaste ante el SEÑOR cuando escuchaste lo que he dicho contra este lugar y su gente—que se convertirían en una maldición y serían arrasados—y porque rasgaste tus túnicas y lloraste en mi presencia, yo también te he escuchado, declara el SEÑOR.” 2 Reyes 22:19 (NVI)
Al enterarse de la destrucción planeada de su pueblo, Esther pidió un ayuno antes de acercarse al rey. No fue una reacción instintiva, sino una respuesta apropiada. A medida que nos acercamos cada vez más al final de esta era, nuestra respuesta contará. Las oraciones de una persona de justicia tienen gran poder mientras actúan (Santiago 5:16).
Oremos.
Padre celestial, entramos en tus puertas con acción de gracias y en tus cortes con alabanza. Señor, sabemos que te opones a los orgullosos, pero das gracia a los humildes. Por eso, nos presentamos humildemente ante Ti, para acercarnos con valentía a Tu trono de gracia y pedir Tu fidelidad y misericordia inquebrantables para cubrir nuestra tierra. Que encontremos gracia en el momento de necesidad de nuestra nación. Nos situamos en la brecha y rezamos por nuestros líderes, pidiendo sabiduría en su respuesta ante la creciente anarquía que busca sembrar miedo y anarquía. Hablamos en contra de esto, declarando que el consejo de los malvados no servirá de nada. En el poderoso nombre de Jesús, Amén.

