
El derecho de la Novia a gobernar no proviene de la fuerza numérica o de las alianzas estratégicas, sino de su unión con el novio. Su herencia se encuentra en la vida compartida de amor y unión con Él. Así como la Shulamita regresó para cuidar su propio viñedo, la Novia debe hacer de la intimidad su prioridad — porque el trono al que asciende está a su lado.

