
Para que el gobierno de Dios se despliegue, lo que el Cielo espera es el silencio sobre la tierra. Antes del incienso de la intercesión debe venir, la quietud del corazón. Esta es una dinámica de reino rara vez comprendida—no la valentía de un clarín triunfante, sino la postura del alma que reconoce que el Reino ya ha llegado y yace dentro.
Sea cual sea la batalla que estés enfrentando hoy, sea cual sea el miedo que acecha, el lugar de la superación empieza por quedarse quieto. Ese es el lugar por el que debes luchar, ve allí hoy, el Señor te encontrará allí.
Salmo 76:8 Zafanías 1:7, Zacarías 2:13, Apocalipsis 8:1-3, Habacum 2:20

